| Febrero 2010 | ||||||||||
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Nada has adivinado del árbol si crees que el Árbol vive solo para sí.
El es fuente de semillas aladas y embellece de generación en generación. Marcha, no a tu manera si no como un incendio al capricho de los vientos.
A través de él la tierra se desposa con la miel del sol, abre la flor, compone la semilla, y la semilla lleva a la vida, como un fuego preparado pero invisible todavía.
Más tú lo miras de una manera más lenta pues sólo miras su follaje inmóvil y crees sedentario al árbol, replegado en sí mismo. Hasta que empiezas a comprender que él, en última instancia, es tierra fecundada por el sol, ascensión de la tierra hacia el sol.
De igual forma, ¿Qué se podría decir de tu camino? Cada latido de tu corazón, cada sufrimiento, cada deseo, cada melancolía de atardecer, cada comida cada esfuerzo de trabajo, cada sonrisa, cada despertar, tiene el sentido del Destino que tú mismo te forjas a través de cada uno de esos momentos vividos.
Antoine de Sain-Exupéry
San Agustín
Antoine de Saint- Expéry